DOMINGO 8 DE JUNIO DE 2008
Hippie
Tener una madre hippie fascinada con el yoga y la limpieza espiritual, marca. He vuelto a comenzar los días con una ducha, me hace sentir que vuelvo a ser yo, y que las cosas vuelven a su sitio. Un espíritu insumiso me ha alejado durante años de las esos baños matutinos. Mi madre al amanecer nos levantaba a mi hermana y a mi, obligándonos a meternos bajo agua fría, para alejar todo aquello que se nos había pegado durante el sueño (¿trocitos de muerte?)para luego perfumarnos con rosa, pachulí o sándalo, olores que siempre me vencen al elegir un nuevo perfume. Como olíamos raro, nos clasificaban en el colegio entre los que olían a aceite de girasol y a sudor rancio, siempre fuimos apartados, como parias, para seguir con el tema hindú. Pero para mi madre era más importante sus creencia que nuestra marginación escolar. Algo que nos ha pesado a mi hermana y a mi durante toda la vida.
A día de hoy me doy me doy cuenta que esa actitud era heredada, mi abuela gallega, también tenia un ritual de purificación parecido, también ella torturaba a mi madre con la limpieza matinal. Por mucho que nos empeñemos en rechazar lo que nos han impuesto en la niñez, acabamos siendo reflejo de quien nos ha educado, matemático. Mi madre adoptó su ritual con inspiraciones hindúes porque le recordaba a su niñez y todo volvía a estar en su sitio, como me esta ocurriendo a mi. Con las duchas, con el eau de perfum de D&G.
Mi abuela también nos perfumaba raro, cuando íbamos a visita volvíamos oliendo a flores y a madera. Hace unos meses que ha vuelto a su aldea por fin. Ella que se consumía en Barcelona, ahora te llama sonriendo -porque la sonrisa se escucha- para contarte que ha recordado algo que le ocurrió de adolescente o que esta recordando la manera de hacer quesos. Ahora vive en el caserón en que nació, protegida por sus sobrinos que la tratan como si fuese su abuela. Ver que la abuela esta contenta me alegra el corazón, desde que se murió mi abuelo se pasaba las tardes sentada en su sillón de orejas mirando como se amarilleaban las paredes. En esto también puedo trazar un paralelismo con mi madre, a ella fueron a buscarla a su aldea cuando lo único que le interesaba era el campo y subir a un árbol para ver como florecía su valle. Mi abuelo, su primo emigrado a Barcelona se la metió en la maleta y se la llevo, ella resignada vivió en un piso minúsculo y tuvo hijos. Poco a poco fue olvidando su lugar y su idioma, adopto el catalán y las recetas sencillas para mi abuelo, que rechazaba todo lo gallego, "paletadas" decía él, se forzó a perder el acento como se empeño en diseñar puentes, el florecía en un medio en que mi abuela se marchitaba, mercenaria del hogar, resignada, no volvió a Galicia hasta pasados muchos años después, yo me acuerdo de sus lagrimas y su cara de amargura al no ser capaz de articular las palabras y tener que recurrir a su extraño castellano. Despegada de la realidad, con la cabeza en su árbol y sus montañas crió a tres hijos correctamente, y cuando mi madre desapareció un día y se abandono a las calles rindiéndose a las drogas y a la música, mi abuela no hizo nada, solo llorar día y noche, posiblemente mi abuelo le prohibió actuar. No hablaba solo hacia lo que le requería su papel de esposa y madre y lloraba. Mi madre grabo un disco y leía sobre la india, practicaba yoga y meditación para llegar al nirvana (ayudada por el LSD). Hasta que llego mi padre se la encontró en la calle, con la ropa sucia de muchos días, aunque ella olía a rosas, se había pasado de rosca y estaba totalmente desorientada. La recogió la metió en la maleta y se la llevo a un pueblo cerca de Mataró donde combatieron el mono juntos. Todo esto que me lo contó mi tío al saber que coqueteaba con las drogas, es la parte menos fea. Con el tiempo he recopilado información y mi madre debió pasarlo fatal, porque la miraban y la señalaban con el dedo, ella seguía siendo ella y seguía poniendo la música a tope oliendo a sándalo bailaba en el jardín con su guitarra. Ella solo se dedico a ser la madre correcta, tampoco creo que sintiera la necesidad de tener un marido ni unos hijos por los que olvidarse un poco de ellos mismo. Si mi padre le hubiese dejado marchar quizá estuviese muerta o por ahí como espíritu libre, o con una vida que realmente le gustase. Eso se nota. Por ejemplo mi otra abuela esta ahí de contrapunto, porque se nota que ella deseaba a sus hijos y que ha sido ella la que ha elegido su vida, nadie le ha impuesto absolutamente nada, ella ha hecho y a deshecho, mando a mi abuelo a freír espárragos cuando estaba todo quemado y ahora tenemos otro abuelo mas alegre y que le quiere mucho mas y también más rico. Para mi amigo Álvaro la diferencia se debía a que mi otra abuela es alemana y que quieras que no, ha crecido en otro tipo de moral y con leyes que no dejaban a las mujeres reducidas a cero. Yo le rebato diciéndolo que la diferencia es espiritual, que tanto mi abuela como mi madre son almas perdidas en su interior, o quizá debiera decir mental, pero me asusta, porque yo también tengo ese lado oscuro e individualista que me hace vivir un poco en mi mundo y en mis obsesiones, ese lado que me hace pintar con colores oscuros.
Ayer pasé la noche en casa de mi abuela, otra vez entre papeles y recuerdos ajenos, y encontré papeles del hermano de mi abuelo, ósea el primo de mi abuela, con poesías oscuras y con dibujos a lápiz un poco extraños, esta mañana mi abuela me ha dicho que si quiero que me cuente tengo que irme allí que me hará un bizcocho (que hacia su abuela) y si me interesa buscará mas cosas de él. Quizá este sea el camino para encontrarme. Seguiré contando.
LUNES 2 DE JUNIO DE 2008
Bohemio
No he compartido lugar más sagrado que la habitación de Alfredo. Un montón de libros al lado de la cama "empecé a dejarlos encima de una mesilla, hasta que se la comieron", y él enrollado sobre si mismo, con una chaqueta de punto, unos calzoncillos y un solo calcetín de color indefinido. Con la mano en el corazón y mirando al techo, perdido en sus pensamientos o en las telas de araña que ya empezaban a preocupar. Una mesa de arquitecto redecorada con un dudable gusto, encima un tintero y una pluma, con un portátil ultima generación, "el tableto" (así le llamaba el a su artefacto para dibujar). Un baúl con toda nuestra ropa, negro pesimista, y más libros en baldas y bajo un cajón solitario lleno de pinturas y bolígrafos, un rollo de papel para ir esbozando, en las largas noches de insomnio y conversación. Todo consagrado a la chispa que engendra el arte que cada uno quería hacer.
Ese día que esta clavado en la memoria, me recito a modo de salmodia me recito algo que un día escribió Baroja; "El sol de la vida artística resulta extinguido, y su paleta no sabe pintar, como antaño, con la misteriosa alquimia de sus colores, los hombres y las cosas; las pasiones se han convertido en instintos o en tonterías; las flores de la retórica se han marchitado y huelen sólo a pintura rancia; la frase más original sabe a lugar común." Aguardaba ante esta cita, escogida de las miles que andaban archivadas bajo su rala cabellera, a que le respondiese, pero me sentía tan tonto al haber formulado una pregunta tan tonta. "Sólo te he preguntado que te parecía esta canción" dije y " Te he respondido por boca de Pío para no herirte, se como quieres a esa cantant... " y calló alargo la mano y cogió uno de sus cuadernos inconclusos y comenzó a escribir, yo le dibuje así, en espiral saliendo rayos de luz del ombligo de fondo surgían todos esos tormentos en forma de animales mitológicos. Me impresionaba y así quedó plasmado en el que fue mi mejor cuadro de la época.
Alfredo pretendía revolucionar el mundo, quería ser como la Reina Roja correr mucho para permanecer en el mismo sitio, para que no le llegara la sequía mental e imaginativa que veía llegar, a nuestro alrededor la gente perdía la vocación artística según iban perdiendo la inocente pulsión creativa, inconsciente que da la juventud. Cada vez que leía un periódico que era reflejo de el que había leído ayer. Cada vez que en el cine le contaban la misma historia con ecos del Romanticismo francés. Cuando caía en su petate un escritor de poca imanación del que además se le copiaba una y otra vez. Tenia nostalgia de una época que no ha vivido, quería ser bohemio. Nunca encontraba el momento de rebatirle, pero los bohemios están extintos, y para revolucionar hay que evolucionar, juego de palabras un poco inocente pero es la mejor manera que tengo para argumentar que hay que volver a inventar. Al bohemio que llevaba dentro "sólo cabe la enajenación voluntaria a través del ajenjo, la droga, el burdel o el narcótico del arte"(frase sacada de uno de los libro que le robe, para conservar un trozo suyo).
Llegaron a la habitación las manos de pintura, los muebles comprados por su madre y la neverita nuevo diseño que nos regalo el señor Caprabo, el templo construido, la buhardilla sintética parisina se esfumó. Llegó la discusión "no puedes ser modernista, relee sus bases y no te abandones a la morriña". Sólo conseguí un portazo y unas amargas sonrisas en el desayuno, nos volvimos extraños el uno a otro, el no me deslumbraba y yo ya no era su acolito, la burbuja se pincho.
En la mudanza metí en la maleta, su chaqueta de punto, sus queridos lápices, el libro que he citado y uno de sus cuadernos inconclusos, aparte de ropa interior que se había convertido en común.
La semana pasada me entere que Alfredo estaba muerto, que todo lo que había escrito en sus ya no inconcluso cuadernos era para mi. Hoy su madre me ha abierto la puerta de la casa de Alfredo, el bohemio se había convertido en burgués, todo diseño, todo últimas tendencias, un reloj gucci en la distribuidor "zen". En la cocina una gran caja con los escritos. "Mira, me dijo que solo tu podrías ordenar todo esto y leer su letra... y yo que le mandé a colegios de pago..." empezó a llorar en una silla de la cocina mirando al techo, buscando algún recuerdo o mirando el techo color manzana pálido. Fui hasta la habitación, fotos en el espejo, entre las de sus novios posteriores estaba yo, con mirada triste y su cuadro de fondo, detrás una frase, "tenias razón, soy un cabezón".
Me he sentado esta noche, para saber como empiezo, hay un contrato con una editorial, hay plan de editar una novela, unos poemas y algo más. No se como afrontar esto, las obras de un neomodernista, todos esos los recuerdos y remordimientos.
(Siento la mala redacción, pero necesitaba escribir y desahogarme, sin pensar sin formas, dibujar un un rectángulo difuso.)
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